Hacer la compra siempre es un engorro. A mi, al menos, es algo que no me gusta hacer, y menos aun si tengo que ir solo. Para llevar a cabo esta desagradable labor, tengo varias opciones.
1ª opción. Ir a uno de los pocos supermercados que hay en la ciudad. Precios asequibles y ofertas tentadoras con el único inconveniente de la distancia. Si vives en el centro histórico, aquí tienes algunos:
- Carrefour en via Duomo esquina con Piazza Cavour
- Carrefour en via Mezzocanone
- Superò cerca de Piazza Dante
- Conad bajando por la calle de los belenes, a la izquierda y luego sigues bajando.
2ª opción. Comprar en los negozi di quartieri, que son como tiendas ultramarinos donde puedes encontrar todo lo necesario para subsistir un día. Son sitios más caros que los supermercados pero tienen la ventaja de que están mucho más cerca, y cuando haces una compra de peso se agradece. ¿Dónde se encuentran? Pues en toda la zona vieja los puedes encontrar, aunque una de las calles que he visto con más cantidad de estos negocios es Via Tribunalli. Además de alimentarios, también encuentras droguerías-cadena100, muy interesantes a la hora de comprar cosas para el baño, de limpieza, vajilla y utensilios de cocina e incluso objetos como alfombras, papeleras, manteles, cojines, tendales...
Dos recomendaciones:
- La vinacoteca (hay muchas también) que está en la calle del Conservatorio (al lado de Piazza Bellini) vende 3 botellas de vino (blanco y tinto) por 7 euros. Luego podrás decir que te has bebido un Merlot por 2 euros.
- En Via Tribunalli (delante de los arcos) hay un negocio que se llama Mini Market donde puedes comprar por 5 euros, 3 botellas de Fragolino (es un vino espumante con sabor a fresa obligatorio probar).
3ª opción. Llamar por teléfono a un negozio di quartieri y pedir la compra a domicilio. Así de simple. Ventajas: te traen la compra a casa incluido los paquetes de agua de 6 botellas de 2 litros cada una (que increiblemente cuestan 1 euro y poco o 2 euros). Inconvenientes: pagas más que en el supermercado y no puedes elegir en persona lo que quieres (aunque si sabes las marcas puedes pedir exactamente lo que quieres que te lleven), además no hacen entregas solo de agua.
- El número de teléfono del negocio que está junto a Pizzeria Sorbillo es: 081459574
¿Qué hago yo? Pues siempre que puedo voy al supermercado, siempre y cuando vaya acompañado y tenga que hacer una compra grande pero sin peso (sin agua, cocacola, zumos, leche...). El pan lo compro en la panaderia junto a Sorbillo y compro embutidos (hay ofertas especiales) y cosas que pueda necesitar al momento en los negocios de quartieri. En cuanto a la compra a domicilio la usamos sobretodo para el agua (somos 6 en el piso) pero tenemos que hacer compra también, así que hacemos una lista con lo que podemos necesitar cada uno. Al final soy yo el que más cosas pide, pero es que me parece una absoluta comodidad llamar por telefono y que te traigan a casa pasta, arroz, tomate, carne, pan, galletas, fruta, cocacola, huevos, leche...
lunes, 24 de enero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
Consejos de supervivencia
Tres consejos de supervivencia.
A la hora de cruzar, no lo pienses, lánzate a ese mar de tráfico. Los coches suelen frenar y las motos esquivarte.
En las colas, ten morro. Si no te haces ver se te colarán un montón de señoras italianas con prisa.
Cuando salgas a la calle por la noche lleva siempre un par de euros en el bolsillo por si te atracan. Y en el caso de que te atraquen, no tengas miedo. Pueden amenzarte con un cuchillo, una botella rota o una pistola (que estoy por asegurar que es de mentira) pero normalmente no suelen hacer nada. Te pedirán todo lo que lleves y si les das dinero quizá te dejen en paz, pero si no se lo das seguramente te reclamen el móvil, aunque sea una mierda.
A la hora de cruzar, no lo pienses, lánzate a ese mar de tráfico. Los coches suelen frenar y las motos esquivarte.
En las colas, ten morro. Si no te haces ver se te colarán un montón de señoras italianas con prisa.
Cuando salgas a la calle por la noche lleva siempre un par de euros en el bolsillo por si te atracan. Y en el caso de que te atraquen, no tengas miedo. Pueden amenzarte con un cuchillo, una botella rota o una pistola (que estoy por asegurar que es de mentira) pero normalmente no suelen hacer nada. Te pedirán todo lo que lleves y si les das dinero quizá te dejen en paz, pero si no se lo das seguramente te reclamen el móvil, aunque sea una mierda.
viernes, 14 de enero de 2011
Como llegar al centro desde el aeropuerto
Una actualización rápida y sencilla. Para ir desde el aeropuerto al centro, al igual que en el viaje contrario, tienes 3 opciones.
La primera implicaría haber ligado ya con algún nativo italiano que vaya a buscarte en su coche. Es fácil, cómodo y barato. Pero uno debe asegurarse de que el susodicho vaya en coche y no en moto.
La segunda opción es coger un taxi. Pero no es recomendable meterse en el primero que uno encuentre. Antes debes preguntar cuanto cuesta el viaje al centro. En mi caso, una vez pagué 17 y la otra pagué 15 euros.
La tercera opción es coger el Allibus. Cuando sales del aeropuerto (por la salida de llegadas) te encuentras ya con todos los taxis esperando clientes. En frente de los taxis estan las paradas de autobús. En una de las grandes marquesinas hay una pequeña señal que pone Allibus. Pero lo mas seguro es que ya esté el autobús alli aparcado. Es un bus urbano de los que circulan por la ciudad. Al entrar tienes que pagarle 3 euros al conductor, que te da un billete que te dice que tienes que sellar (séllalo). Además el billete lo puedes usar luego para coger el metro también. El Allibus tiene 2 paradas, una es la estación de Garibaldi y la otra es Piazza Municipio. Si bajas en Garibaldi puedes coger el metro e ir al centro a Piazza Cavour (una parada únicamente). Si quieres algo más céntrico todavía, puedes hacer trasbordo en Cavour (a la línea de la metropolitana Museum) e ir a Piazza Dante (solo a una parada de distancia y final de trayecto).
La primera implicaría haber ligado ya con algún nativo italiano que vaya a buscarte en su coche. Es fácil, cómodo y barato. Pero uno debe asegurarse de que el susodicho vaya en coche y no en moto.
La segunda opción es coger un taxi. Pero no es recomendable meterse en el primero que uno encuentre. Antes debes preguntar cuanto cuesta el viaje al centro. En mi caso, una vez pagué 17 y la otra pagué 15 euros.
La tercera opción es coger el Allibus. Cuando sales del aeropuerto (por la salida de llegadas) te encuentras ya con todos los taxis esperando clientes. En frente de los taxis estan las paradas de autobús. En una de las grandes marquesinas hay una pequeña señal que pone Allibus. Pero lo mas seguro es que ya esté el autobús alli aparcado. Es un bus urbano de los que circulan por la ciudad. Al entrar tienes que pagarle 3 euros al conductor, que te da un billete que te dice que tienes que sellar (séllalo). Además el billete lo puedes usar luego para coger el metro también. El Allibus tiene 2 paradas, una es la estación de Garibaldi y la otra es Piazza Municipio. Si bajas en Garibaldi puedes coger el metro e ir al centro a Piazza Cavour (una parada únicamente). Si quieres algo más céntrico todavía, puedes hacer trasbordo en Cavour (a la línea de la metropolitana Museum) e ir a Piazza Dante (solo a una parada de distancia y final de trayecto).
sábado, 4 de diciembre de 2010
Cómo llegar al aeropuerto
La siguiente actualización te será útil si tienes que ir desde el centro al aeropuerto de Nápoles, Capodichino.
La opción mas cómoda pero menos económica es la de coger un taxi. Cada taxista te cobrará lo que crea conveniente, así que lo mejor es preguntar. Cuando bajamos del aeropuerto, nada más llegar, el taxista nos cobró 17 euros, precio que nos habían dicho razonable. Sin embargo, puedes encontrarte con algún taxista que te haga el viaje por 15 euros.
La otra opción es coger un autobús. La parada del Allibus (así se llama) está junto a la estación central en Garibaldi, junto al Mc'Donalds. Hay una parada de autobús normal y un poco más adelante está la parada del Allibus. Cuesta 3 euros aproximadamente.
La tercera opción y creo la mejor, es conocer a alguien que tenga coche y te lleve al aeropuerto.
A presto.
La opción mas cómoda pero menos económica es la de coger un taxi. Cada taxista te cobrará lo que crea conveniente, así que lo mejor es preguntar. Cuando bajamos del aeropuerto, nada más llegar, el taxista nos cobró 17 euros, precio que nos habían dicho razonable. Sin embargo, puedes encontrarte con algún taxista que te haga el viaje por 15 euros.
La otra opción es coger un autobús. La parada del Allibus (así se llama) está junto a la estación central en Garibaldi, junto al Mc'Donalds. Hay una parada de autobús normal y un poco más adelante está la parada del Allibus. Cuesta 3 euros aproximadamente.
La tercera opción y creo la mejor, es conocer a alguien que tenga coche y te lleve al aeropuerto.
A presto.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Estereotipos II
Moda. Y es que Italia es uno de los puntos clave en cuanto a moda y estilo, aunque esto no parece poder aplicarse a la ciudad de Nápoles.
Llegué a la capital de la Campania con la idea de coger alguna idea para mi indumentaria para la boda a la que tengo que asistir el próximo mes, sin embargo no me hizo falta más de un día para darme cuenta de que éste no es el lugar adecuado para tomar prestadas ideas de este tipo. Eso si, nadie puede negar que los napolitanos tienen un estilo propio.
Aquellos a los que, en mi ciudad, se les conoce con el nombre de "malotes", aquí visten con pantalones vaqueros ajustadísimos y con el bajo doblado con el fin de mostrar los calcetines o los tobillos (ahora entiendo por qué la profesora de italiano nos dijo que la natalidad de Italia estaba disminuyendo). Pero esto ocurre en el mejor de los casos, pues algunos ya ni los doblan. A veces creo que por las mañanas se han equivocado de armario y han cogido los pantalones de su hermano pequeño. Como calzado destacan las deportivas altas tipo "astronauta" y los mocasines (debo admitir que ninguno me disgusta).
Si no tenemos suerte, esconden sus musculosos pectorales bajo una camiseta de licra ajustada. Aunque eres una persona afortunada cuando no tienes que ver sus barrigas cerveceras también escondidas bajo camisetas de licra ajustadas. Cuando refresca un poco, llevan una rebeca que, por lo que he visto, aun están muy de moda por aquí. Y como complementos, un fular o una palestina son dos buenas opciones. Las gafas de sol las utilizan, pero no todo el tiempo (como pensamos en España), sino solo cuando hace sol. Como anécdota diré que en Alemania piensan que los españoles llevamos las gafas de solincluso cuando llueve, es decir, piensan de nosotros lo que nosotros de los italianos.
Ahora si, la gente que no viste como el espécimen anterior, trabaja para vestirse o, en el mejor de los casos, trabajan para vestirlos. Pueden llevar encima tranquilamente 2000 euros en ropa y complementos. Pero os diré un cosa, si no me lo llegan a decir, yo pensaría que visten de mercadillo. Por ejemplo, he visto deportivas de las que en España puedes encontrar por 10 o 20 euros, ¡a 150-200 euros! Lo que no entiendo es, ¿cómo una ciudad que parece tan pobre puede gastar tanto dinero en ropa?
Para terminar diré que también aquí podéis encontrar Pull&Bear, Bershka, H&M o Zara, pero no son tiendas baratas. Y aunque Carmen me asegure que la diferencia de precios con España no supera los 5 euros, yo me reitero diciendo que en España nunca he visto una chaqueta en Zara que costase 150 euros. Como alternativa puedes ir a ALCOTT, cuyo estilo de ropa es similar al de estas tiendas e igual de barato.
Aunque en el fondo tengo que admitir que me encuentro como pez en el agua en esta ciudad. Mis pitillos y mis rebecas pasan totalmente desapercibidos. Creo que incluso podría ponerme unos pitillo rosa con lentejuelas y a nadie le llamaría la atención, al fin y al cabo, soy un chico, y aquí los chicos mandan.
Ciao.
Llegué a la capital de la Campania con la idea de coger alguna idea para mi indumentaria para la boda a la que tengo que asistir el próximo mes, sin embargo no me hizo falta más de un día para darme cuenta de que éste no es el lugar adecuado para tomar prestadas ideas de este tipo. Eso si, nadie puede negar que los napolitanos tienen un estilo propio.
Aquellos a los que, en mi ciudad, se les conoce con el nombre de "malotes", aquí visten con pantalones vaqueros ajustadísimos y con el bajo doblado con el fin de mostrar los calcetines o los tobillos (ahora entiendo por qué la profesora de italiano nos dijo que la natalidad de Italia estaba disminuyendo). Pero esto ocurre en el mejor de los casos, pues algunos ya ni los doblan. A veces creo que por las mañanas se han equivocado de armario y han cogido los pantalones de su hermano pequeño. Como calzado destacan las deportivas altas tipo "astronauta" y los mocasines (debo admitir que ninguno me disgusta).
Si no tenemos suerte, esconden sus musculosos pectorales bajo una camiseta de licra ajustada. Aunque eres una persona afortunada cuando no tienes que ver sus barrigas cerveceras también escondidas bajo camisetas de licra ajustadas. Cuando refresca un poco, llevan una rebeca que, por lo que he visto, aun están muy de moda por aquí. Y como complementos, un fular o una palestina son dos buenas opciones. Las gafas de sol las utilizan, pero no todo el tiempo (como pensamos en España), sino solo cuando hace sol. Como anécdota diré que en Alemania piensan que los españoles llevamos las gafas de solincluso cuando llueve, es decir, piensan de nosotros lo que nosotros de los italianos.
Ahora si, la gente que no viste como el espécimen anterior, trabaja para vestirse o, en el mejor de los casos, trabajan para vestirlos. Pueden llevar encima tranquilamente 2000 euros en ropa y complementos. Pero os diré un cosa, si no me lo llegan a decir, yo pensaría que visten de mercadillo. Por ejemplo, he visto deportivas de las que en España puedes encontrar por 10 o 20 euros, ¡a 150-200 euros! Lo que no entiendo es, ¿cómo una ciudad que parece tan pobre puede gastar tanto dinero en ropa?
Para terminar diré que también aquí podéis encontrar Pull&Bear, Bershka, H&M o Zara, pero no son tiendas baratas. Y aunque Carmen me asegure que la diferencia de precios con España no supera los 5 euros, yo me reitero diciendo que en España nunca he visto una chaqueta en Zara que costase 150 euros. Como alternativa puedes ir a ALCOTT, cuyo estilo de ropa es similar al de estas tiendas e igual de barato.
Aunque en el fondo tengo que admitir que me encuentro como pez en el agua en esta ciudad. Mis pitillos y mis rebecas pasan totalmente desapercibidos. Creo que incluso podría ponerme unos pitillo rosa con lentejuelas y a nadie le llamaría la atención, al fin y al cabo, soy un chico, y aquí los chicos mandan.
Ciao.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Estereotipos I
Dos meses en Nápoles es suficiente para tener una idea general de los estereotipos verdaderos y falsos con respecto a la ciudad y al país en general.
Pasta y pizza. Es totalmente cierto. En los puestecillos que inundan las calles se vende pasta y pizza para todos los gustos. Macarrones con carne, tortilla de macarrones o croquetas de pasta. Pizza margarita, frita o calzonne. Croquetas de patata con queso, de arroz o de fideos. Bocadillos de una pasta extraña a base de bacon y queso, bocadillos de espinacas y hot dogs.
Vivo con 5 italianos y ellos dicen que comen variado pero yo solo los veo comer pasta. Esta bien, miento. También los he visto comer un día lentejas y otro sopa (ambas cosas hechas por mi). Eso si, la pasta la toman con todo: espinacas, carne, tomate, atún, brócoli, pepino... Y cuando les sobra pasta del mediodía, le echan un par de huevos y se hacen una tortilla de pasta a la noche (aunque esto aun no se lo he visto hacer a ninguno).
Sin embargo ellos dicen que los españoles comemos fatal (qué otra cosa pueden decir si solo me tienen a mi como ejemplo, un estudiante erasmus sin un duro). Dicen que como todo frito y siempre lo mismo. Y claro que como siempre lo mismo, compro siempre criollos porque es lo más barato en cuanto a carne en el supermercado, y el arroz un día si y otro no porque este último año he desarrollado una ligera afición hacia esta comida.
En cuanto al aceite, aquí casi no usan aceite para cocinar. Eso si, cuando lo usan se pasan. Utilizan media olla de aceite para freir unas patatas congeladas (aun teniendo sartenes) y luego lo tiran. Se volvieron locos el día que guarde el aceite de mis patatas para el día siguiente.
El pan es otro tema de discusión en casa. Yo compro un bollo cada día y si me queda un trozo por las noches, al día siguiente lo tiro, y si me sobra mucho lo meto en el congelador. Ellos se compran una barra y la comen en varios días. Quizá esto sea algo que haga mucha gente y yo no sea un buen ejemplo por ser hijo de panaderos. Además me riñen siempre que dejo el pan encima de la mesa, o sobre la encimera, o cuando no lo cubro con un paño, ya no digamos el día que lo puse sobre un paquete de agua que teníamos en la cocina... Si es que aquí se pasan de higiénicos... pero esto formará parte de otra actualización.
A presto
Pasta y pizza. Es totalmente cierto. En los puestecillos que inundan las calles se vende pasta y pizza para todos los gustos. Macarrones con carne, tortilla de macarrones o croquetas de pasta. Pizza margarita, frita o calzonne. Croquetas de patata con queso, de arroz o de fideos. Bocadillos de una pasta extraña a base de bacon y queso, bocadillos de espinacas y hot dogs.
Vivo con 5 italianos y ellos dicen que comen variado pero yo solo los veo comer pasta. Esta bien, miento. También los he visto comer un día lentejas y otro sopa (ambas cosas hechas por mi). Eso si, la pasta la toman con todo: espinacas, carne, tomate, atún, brócoli, pepino... Y cuando les sobra pasta del mediodía, le echan un par de huevos y se hacen una tortilla de pasta a la noche (aunque esto aun no se lo he visto hacer a ninguno).
Sin embargo ellos dicen que los españoles comemos fatal (qué otra cosa pueden decir si solo me tienen a mi como ejemplo, un estudiante erasmus sin un duro). Dicen que como todo frito y siempre lo mismo. Y claro que como siempre lo mismo, compro siempre criollos porque es lo más barato en cuanto a carne en el supermercado, y el arroz un día si y otro no porque este último año he desarrollado una ligera afición hacia esta comida.
En cuanto al aceite, aquí casi no usan aceite para cocinar. Eso si, cuando lo usan se pasan. Utilizan media olla de aceite para freir unas patatas congeladas (aun teniendo sartenes) y luego lo tiran. Se volvieron locos el día que guarde el aceite de mis patatas para el día siguiente.
El pan es otro tema de discusión en casa. Yo compro un bollo cada día y si me queda un trozo por las noches, al día siguiente lo tiro, y si me sobra mucho lo meto en el congelador. Ellos se compran una barra y la comen en varios días. Quizá esto sea algo que haga mucha gente y yo no sea un buen ejemplo por ser hijo de panaderos. Además me riñen siempre que dejo el pan encima de la mesa, o sobre la encimera, o cuando no lo cubro con un paño, ya no digamos el día que lo puse sobre un paquete de agua que teníamos en la cocina... Si es que aquí se pasan de higiénicos... pero esto formará parte de otra actualización.
A presto
domingo, 7 de noviembre de 2010
¿Salimos?
La vida nocturna napolitana, y pienso que la italiana en general, es bastante diversa a la española. Nuestra primera toma de contacto fue la primera semana. Sin conocer apenas gente nos dirigimos a una plaza dónde unos días antes la organización Erasmus había celebrado el botellón de bienvenida. Pero nos encontramos en una plaza llena de adolescentes italianos dónde los españoles brillaban por su ausencia. Compramos una botella de vino en una de las muchas enotecas de la ciudad y nos sentamos a beber y observar a la gente. Salimos con la idea de regresar pronto a casa pero cuando ya teníamos un "contentillo" encima decidimos buscar algún sitio para bailar. Qué ingenuos éramos. No encontramos ningún sitio, lo cual es bastante normal aquí, al menos en el centro histórico.
Lo que aquí llaman "uscire a la sera" es salir a una plaza a beber y hablar con tus amigos hasta las 3 o 4 de la mañana, cuando regresan ebrios a sus casas. Y aquí se sale todos los días. Quizá los lunes la gente se retira antes para sus casas, pero por lo general, todos los días es un buen día para salir a hablar con tus amigos y conocer gente. Una vez empezamos a conocer gente, supimos que la plaza de los Erasmus se llama Piazza Orientale (nombre tomado de la universidad vecina a la plaza).
Aunque también puedes salir a bailar, pero la zona de marcha está bastante lejos del centro. Y para ir a las discotecas necesitas un medio de transporte, o al menos conocer a alguien que te lleve. Las discotecas están llenas de gente, tan llenas que no puedes bailar, y se podría hablar de no ser por el volumen de la música. Además las copas te cuestan 10 euros, y ni por un momento penséis que son como las copas en España, son vasos de plástico como los de las fiestas de cumpleaños llenos con una bebida caliente (porque el concepto de los hielos aquí todavía no ha llegado).
En cuanto a la organización Erasmus, es cierto que organizan fiestas para nosotros, con medio de transporte que te lleva hasta las mejores discotecas de la ciudad. El problema es que tienes que pelearte por coger el primer autobús, porque solo hay uno, y quién no coge el primero, debe esperar a que regrese, cosa que a veces puede llevar su tiempo.
Poco a poco vamos conociendo más a fondo la ciudad y descubrimos cosas nuevas. Restaurantes españoles dónde puedes bailar y comer. Baretos escondidos dónde puedes escuchar "pachangada" y un poco de rock. Discotecas de incógnito en pleno centro histórico en las que algunos domingos se hacen fiestas gays. Y hablando del ambiente, también este mundillo tiene su lugar en la noche de Nápoles. Piazza Bellini es el lugar de encuentro para beber y hablar, viernes y domingos (¡y está a dos minutos de mi casa!). Y si no quieres hacer botellón, esta plaza cuenta con varias terrazas donde te puedes sentar y disfrutar de monólogos, conciertos, juglares, vagabundos e incluso de una pequeña excavación, imagino que romana.
A presto ragazzi!
Lo que aquí llaman "uscire a la sera" es salir a una plaza a beber y hablar con tus amigos hasta las 3 o 4 de la mañana, cuando regresan ebrios a sus casas. Y aquí se sale todos los días. Quizá los lunes la gente se retira antes para sus casas, pero por lo general, todos los días es un buen día para salir a hablar con tus amigos y conocer gente. Una vez empezamos a conocer gente, supimos que la plaza de los Erasmus se llama Piazza Orientale (nombre tomado de la universidad vecina a la plaza).
Aunque también puedes salir a bailar, pero la zona de marcha está bastante lejos del centro. Y para ir a las discotecas necesitas un medio de transporte, o al menos conocer a alguien que te lleve. Las discotecas están llenas de gente, tan llenas que no puedes bailar, y se podría hablar de no ser por el volumen de la música. Además las copas te cuestan 10 euros, y ni por un momento penséis que son como las copas en España, son vasos de plástico como los de las fiestas de cumpleaños llenos con una bebida caliente (porque el concepto de los hielos aquí todavía no ha llegado).
En cuanto a la organización Erasmus, es cierto que organizan fiestas para nosotros, con medio de transporte que te lleva hasta las mejores discotecas de la ciudad. El problema es que tienes que pelearte por coger el primer autobús, porque solo hay uno, y quién no coge el primero, debe esperar a que regrese, cosa que a veces puede llevar su tiempo.
Poco a poco vamos conociendo más a fondo la ciudad y descubrimos cosas nuevas. Restaurantes españoles dónde puedes bailar y comer. Baretos escondidos dónde puedes escuchar "pachangada" y un poco de rock. Discotecas de incógnito en pleno centro histórico en las que algunos domingos se hacen fiestas gays. Y hablando del ambiente, también este mundillo tiene su lugar en la noche de Nápoles. Piazza Bellini es el lugar de encuentro para beber y hablar, viernes y domingos (¡y está a dos minutos de mi casa!). Y si no quieres hacer botellón, esta plaza cuenta con varias terrazas donde te puedes sentar y disfrutar de monólogos, conciertos, juglares, vagabundos e incluso de una pequeña excavación, imagino que romana.
A presto ragazzi!
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